El 4 de septiembre de 2012, Tom Crosley resolvió un caso relacionado con un agente de policía en servicio que resultó herido por un conductor ebrio. El cliente de Crosley, un agente de patrulla de 33 años, fue embestido casi de frente mientras se encontraba en su coche patrulla por el conductor de una camioneta pickup, que acababa de salir de un bar. Otro agente presenció el accidente y llevó a cabo la investigación. El conductor de la camioneta tenía un nivel de alcohol en sangre de 0,17. El agente que investigó el caso dijo que había estado siguiendo al conductor de la camioneta con la intención de detenerlo para realizarle una prueba de alcoholemia. Al cliente de Crosley se le diagnosticaron esguinces y distensiones en las muñecas y los pulgares, como consecuencia de agarrarse al volante en el momento del impacto. El caso se resolvió con un acuerdo de indemnización por el límite de la póliza con el conductor de la camioneta. El caso estaba pendiente en San Antonio, condado de Bexar, Texas.









