Según los Centros para el Control de Enfermedades, se estima que cada año 1,7 millones de personas sufren una lesión cerebral traumática (TBI, por sus siglas en inglés). Alrededor del 75 % de estas lesiones son conmociones cerebrales u otras formas leves de TBI. Sin embargo, lo que puede parecer una conmoción cerebral leve puede ser extremadamente peligroso. Los signos comunes de una conmoción cerebral incluyen mirada perdida, respuestas tardías a las preguntas, desorientación, dificultad para hablar, falta de coordinación y mala memoria a corto plazo. Los síntomas pueden durar entre 15 minutos y varios días. No reconocer y tratar adecuadamente una conmoción cerebral puede tener consecuencias más graves, lo que aumenta el riesgo de lesión cerebral traumática para la persona. Es esencial que cualquier persona que experimente estos síntomas busque atención médica de inmediato, ya que una intervención temprana puede mejorar significativamente los resultados. Además, adoptar medidas preventivas, como el uso de cascos durante las actividades deportivas, puede ayudar a mitigar la probabilidad de sufrir una LCT en primer lugar.
Es importante reconocer los síntomas y tomar las medidas adecuadas. Los estudios han demostrado que cualquier persona que haya sufrido una conmoción cerebral tiene más probabilidades de sufrir otra. Si se sufre una segunda conmoción cerebral antes de que el cerebro se haya recuperado completamente de la primera, las consecuencias pueden ser devastadoras. Es posible que se produzca un coma o incluso la muerte. Los deportistas y las personas activas deben ser especialmente cautelosos, ya que incidentes menores, como choques leves y lesiones cerebrales traumáticas, pueden tener graves consecuencias si no se tratan adecuadamente. Ser consciente de los riesgos asociados a las conmociones cerebrales repetidas puede ayudar a promover prácticas más seguras tanto dentro como fuera del campo. Dar prioridad a la recuperación y buscar asesoramiento médico después de cualquier lesión en la cabeza es esencial para la salud a largo plazo.
Para cualquier lesión, se debe permitir a los pacientes un período de curación suficiente antes de reanudar sus actividades normales. En los casos más graves, puede ser necesario administrar medicamentos adecuados para lograr una recuperación máxima. En el caso de lesiones craneales graves, se han utilizado corticosteroides durante más de 30 años como tratamiento, ya que los médicos creían que ayudarían a reducir la inflamación y, por lo tanto, reducirían las posibilidades de daño cerebral y muerte. Sin embargo, en uno de los estudios más amplios jamás realizados en todo el mundo, los investigadores descubrieron que las personas tratadas con esteroides, concretamente con metilprednisolona, tenían en realidad un 18 % más de probabilidades de morir en las dos semanas siguientes a la lesión cerebral. A la luz de estos hallazgos, si le han administrado esteroides por cualquier tipo de lesión cerebral traumática, debe ponerse en contacto con un abogado especializado en lesiones personales en San Antonio. Este le ayudará a obtener una indemnización y a luchar por recibir la atención adecuada ahora mismo.
Actualizado el 22 de mayo de 2015








