En este vídeo, el abogado Tom Crosley, del bufete Crosley Law Firm, recuerda un caso complejo de lesión cerebral traumática (TBI) que requirió un enfoque innovador.
Un cliente representado por Crosley comenzó a mostrar síntomas de una lesión cerebral no diagnosticada tras sufrir un grave accidente de tráfico, pero las tomografías computarizadas y otras pruebas médicas del cliente arrojaron resultados normales, un hecho que la defensa utilizó para descartar la posibilidad de lesión.
Convencido de que se había producido una lesión cerebral, Crosley revisó docenas de artículos de revistas médicas sobre ciencia cerebral e imágenes para encontrar una prueba que pudiera documentar la condición de su cliente. El descubrimiento resultante dio lugar a un caso judicial sin precedentes que no solo condujo a un veredicto récord, sino que abrió nuevos caminos en la legislación sobre lesiones cerebrales traumáticas y sentó un precedente para la forma en que se juzgaron los casos posteriores en el proceso. Crosley afirma que esta historia pone de manifiesto la necesidad de que los abogados se mantengan informados sobre las pruebas y técnicas más avanzadas en el campo de la ciencia médica.
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