Las lesiones cerebrales traumáticas dejan a muchas víctimas emocionalmente destrozadas y cognitivamente incapacitadas. Sin embargo, debido a que las lesiones cerebrales leves y moderadas no se detectan en las tomografías computarizadas u otras pruebas de imagen, los médicos e incluso los familiares suelen mostrarse escépticos sobre la existencia de daños reales. Este escepticismo puede exacerbar los sentimientos de aislamiento y frustración que experimentan muchas víctimas, que luchan por transmitir su dolor y sus dificultades. Los resultados de investigaciones recientes sobre lesiones cerebrales traumáticas ponen de relieve el profundo impacto que incluso las conmociones cerebrales leves pueden tener en la salud mental y el funcionamiento cognitivo a lo largo del tiempo. A medida que aumenta la conciencia sobre estas lesiones ocultas, se hace cada vez más importante que tanto los profesionales médicos como las familias reconozcan y validen las experiencias de las personas afectadas.
Ahora, el primer experimento de este tipo documenta exactamente lo que «la lesión invisible» —al menos la causada por ondas expansivas o impactos físicos— le hace al cerebro: axones arrugados, que transportan señales entre las neuronas; neuronas obstruidas, como las de la enfermedad de Alzheimer; vasos sanguíneos estrangulados.
Un nuevo estudio, publicado este mes en la revista Science Translational Medicine, comparó tres grupos de cerebros que habían sufrido conmociones cerebrales: cerebros de adultos jóvenes procedentes del ámbito militar y deportivo, así como cerebros de animales.
El daño identificado en el estudio era sorprendentemente similar al que los científicos han observado en los cerebros de exjugadores de fútbol americano que habían sufrido lesiones craneales y, tras su muerte, se descubrió que padecían encefalopatía traumática crónica (ETC), la enfermedad que antes se conocía como demencia del boxeador.
El CTE puede causar depresión, agresividad, impulsividad y pérdida de memoria, y se ha relacionado con el suicidio.
Los resultados del estudio también sugieren que los traumatismos craneales deben tratarse inmediatamente, en lugar de esperar a que aparezcan los síntomas. El ejército estadounidense tiene la política de identificar los traumatismos craneales lo antes posible. Esta política se aplica independientemente de si la lesión es evidente y grave, o sutil y oculta. Todos los miembros del servicio que se vean involucrados en una colisión o vuelco de vehículo, o que se encuentren a menos de 150 pies de una explosión, deben someterse a una evaluación médica obligatoria.
El estudio también confirma la idea, ya conocida desde hace tiempo, de que la TC y la RM carecen de la resolución necesaria para mostrar los cambios celulares y subcelulares que se producen a raíz de una conmoción cerebral o una lesión subconmocional.
El resumen del estudio puede consultarse aquí:http://stm.sciencemag.org/content/4/134/134ra60.abstract.








